jueves, 26 de diciembre de 2013

Metralletas y subfusiles

Según del DRAE "metralleta" es sinónimo de subfusil, si bien es cierto que esta similitud es comúnmente aceptada en la lengua de muchos países de nuestro entorno, debo aclarar que no son armas similares. Hagamos un poco de historia: La palabra "metralleta" es la adaptación del francés mitraillete, voz creada hacia 1935, añadiendo a mitraille el sufijo diminutivo -ette, como equivalente a pistola ametralladora (pistolet mitrailleur).




No se sabe a ciencia cierta cuando llega la palabra al español, aunque el DRAE la acepta en 1970 debió haber calado hondo en el lenguaje militar con anterioridad. Fueron los años 30 cuando comenzaron a fabricarse metralletas eficaces, arma que procede de la pistola y no del fusil. Es probable que durante la guerra civil española (1936-39), periodo en el cual la compraventa de armas estaba a la orden del día, el vocablo "metralleta" apareciera por primera vez procedente de Francia.

En 1932 Mauser perfeccionó el famoso modelo de pistola semiautomática 1896 (C96) sacando al mercado el modelo "M712 Schnellfeuer". Esta pistola magníficamente elaborada estaba construida con más de 40 piezas elaboradas a mano. El modelo 712 incluye una palanca en el lado izquierdo del armazón, lo que le permitía seleccionar el disparo simple o completamente automático.




Durante la segunda guerra mundial los alemanes usaban el término "pistola ametralladora" como prefijo de todas sus armas ligeras automáticas. Fue desde la posguerra cuando se separaron los subfusiles tradicionales de las armas automáticas de pequeñas dimensiones que podían sujetarse y dispararse con una sola mano.




En las decadas de los 50 y 60 el concepto metralleta caló entre la población, pues fue necesario armar a las tripulaciones de los vehículos acorazados con potencia de fuego personal y también para ofrecer a la policía armas portátiles en operaciones urbanas o encubiertas. Hoy día no son corrientes entre las fuerzas armadas (aunque sí entre los criminales) debido a la dificultad de controlar su fuego.




Los subfusiles proceden, como la propia palabra indica, del fusil clásico. Los primeros subfusiles se fabricaron en Alemania al final de la Gran Guerra (1918). El Bergmann MP 18,1 pesaba 4,9 kg y era capaz de disparar 400 balas por minuto. Abajo pueden apreciarlo.




En los 50 y 60 el subfusil (submachine gun en inglés) fue eclipsado en gran medida por los fusiles de asalto en todo el mundo, pues presentaban en un mismo arma lo mejor del fusil y del subfusil, alcance y potencia de fuego. Abajo fusil español CETME modelo C (1964).





Desde hace unos 20 años los subfusiles han vuelto ha ganar popularidad entre la policía y las fuerzas de seguridad. En definitiva las metralletas, al igual que las pistolas, pueden usarse eficazmente con una sola mano mientras que los subfusiles tienen mayor alcance, peso, un cañón más largo y tienden a emplearse con ambas manos. Algunas metralletas incorporan una culata desmontable que las hace parecer subfusiles, en determinados casos no es fácil distinguirlas. Abajo subfusil Ruger MP-9 (1994).







viernes, 5 de abril de 2013

Cascos

Ningún arma defensiva ha acaparado tantas páginas como el casco, es de justicia que merezca un estudio que lo coloque en el lugar que le corresponde. Como imagina el lector, el término se usa indiscriminadamente para designar cualquier armadura de la cabeza, eso sin contar otros usos más modernos. Casi siempre el significado de las palabras varía cuando tornan los usos, el casco no es ninguna excepción.






"Casco" tiene como raíz kwet- (sacudir, agitar). El latín Cassis pasó al latín vulgar con la forma cassicum y de aquí casco "pedazo de vasija o teja roto" "armadura de la cabeza", por otro lado "cascar" procede del latín vulgar quassicare. Casco es también el hueso cóncavo que cubre la cabeza y contiene dentro de sí los sesos y el cerebro, se dijo así por la semejanza que tiene con cualquier casco de vasija redonda de barro.




No es casualidad que los romanos llamaran al casco del guerrero cassis  y posteriormente los  bizantinos chassis.







El chacó (procedente del húngaro csákó) era el casco propio de la caballería ligera del s.XIX, y aplicado después a tropas de otras armas. Abajo vemos diferentes modelos.






En cuanto a "Craneo" tiene como raíz ker-1 (cuerno, cabeza). Del griego procede el latín cranium "cráneo, casco". Como se sabe el cráneo es la caja ósea en que está contenido el encéfalo. Tampoco es coincidencia que los antiguos griegos llamaran kranos al casco militar. No debe olvidarse el vocablo "tiesto" proveniente del latín testu "tapadera de barro" y "vasija de barro"; derivado es tiesta (antiguamente testa o cabeza) que se tomó del italiano testa "pedazo de cacharro", de donde figuradamente "cabeza" y dialectalmente "frente". Los andalusíes del s.X usaban un casco de hierro llamado tishtaniya, palabra conocida por los godos hispanos y que procede del latín testinia. Abajo un par de kranos griegos.






Con estos pocos ejemplos puede comprobarse que el casco fue arma defensiva común a diferentes pueblos en todas las épocas. El casco del soldado es en sí mismo la armadura ajustada al cráneo. Pero no cualquier armadura, debe tener base con forma de vasija rota, y no puede ser de otro modo ya que en sí mismo el cráneo tiene forma de pedazo de vasija o medio melón.




Dicho esto vamos a describir otros de los cascos más conocidos:



Bacinete: Casco militar que procede de "bacín" (palabra ya conocida en el s.XIII), del latín tardío bacchinon, de origen desconocido pero seguramente relacionado con bacía. Bacía o bacieta es voz emparentada con bacín y con varias palabras del latín tardío (baccea, bacausa, bacchinon, bacar, de significado análogo); el origen último (quizá galo) y los pormenores relativos a la forma de bacía son inciertos, pero es verosímil que en España proceda de allende el Pirineo, quizá del francés anticuado bassie, que parece ser forma dialectal correspondiente al latín vulgar bacceata, derivado del citado baccea. Abajo bacinete del s.XIV.





El bacín o bacina era el vaso de barro vidriado (a menudo alto y redondo) que sirve para recibir los excrementos cuando se descarga el cuerpo. También la usaban los bárberos y algunos mendigos para pedir limosnas. El bacín no tiene una forma estándar, depende mucho del uso que se le de y la época o país al que pertenezca. Esa es la razón por la que existen bacinetes de morfología dispar. Abajo algunos bacines para diferentes usos; formas parecidas las he visto en cascos medievales, seguramente los llamaban "bacinetes".







En el museo de Estruch se hallan dos bacinetes (así denominados allí) harto interesantes. El primero, del s.XVI, está repujado y cincelado.





El segundo es del s.XVII y está rícamente grabado.





El casco conocido como "almete" es acortamiento de "bacinete de almena", más reforzado que los corrientes y de muy general uso en Alemania. Nada tiene que ver almete con "yelmo" ni etimológica ni morfológicamente. Abajo almete.







Hay una sola cosa que tienen en común todos los bacinetes (y bacines): su boca o base está ligeramente torcida hacia el exterior, posiblemente con objeto de repeler hacia afuera los golpes recibidos en la cabeza. A menudo se confunden capellinas con bacinetes. La capellina tenía normalmente una base o boca corriente y una parte picuda en la zona trasera de la coronilla, como un capucho. Abajo capellina celada.







Borgoñota: Casco ligero común entre la caballería ligera con visera movible, aunque ordinariamente no la tenía y dejaba el rostro al descubierto, imitando la forma de algunos cascos de la antiguedad clásica. Se cree procedente de Borgoña, se puso en boga a comienzos del s.XVI y se componía de crestón, sobrevista, guardanuca y carrilleras. Se conservan muchas de gran riqueza, de la época del Renacimiento, obras del mejor gusto y con asuntos históricos y alegóricos.




En Italia las borgoñotas se conocían también bajo el nombre de "casquete" (casquetel).  Las que tenían visera se abrían por debajo, llamáronse en España celada borgoñota






Casquete: La palabra se usaba como diminutivo de casco y algunas veces como craneo. Sin embargo frecuentemente se empleaba para designar a la cubierta circular y honda que se hace de lienzo, cuero o seda para cubrir el casco de la cabeza, si bien los había que se fabricaban de acero o hierro. Podía llevarse como protección adicional y comodidad bajo otros cascos o como única defensa de la cabeza, en éste último caso solían ser de acero o hierro (como la borgoñota).







En Inglaterra llamaban al casquete skull, siendo además esta palabra sinónimo de "craneo". 







Cervellera y celada: Raíz ker-1 (cuerno, cabeza). Del latín cervix "cerviz, cuello". La misteriosa cervellera medieval tiene la misma raíz etimológica que "casco", lo cual me lleva a pensar que se trataba de un casco con protección para la nuca. Afortunadamente existen multitud de ejemplos de cascos de este tipo en dibujos de la época y museos de armas. Todo ello avala esta hipótesis. 
  
 




Las primeras cervelleras o cerbelleras aparecen a mediados del s.XIII. Desde el siglo XV muchas de ellas fueron equipadas con visera móvil o fija para ofrecer mayor protección, aunque también las hubo sin visera (llamada "celada descubierta"), se conocieron popularmente con el nombre de  "celadas".  La celada fue propia de arqueros (especialmente la descubierta) y ballesteros de los siglos XIV y XV, no obstante algunos magnates la emplearon en la guerra.






Este casco siguió en uso en adelante, así en el inventario de la Armería de Segovia, 1504: Una cervillera guarnecida toda de argentería, con una vista y un barbote dallo mismo. Durante la expulsión de los moriscos valencianos por parte de Felipe III en 1609 se confiscaron muchas armas, entre ellas había más de 1500 cervelleras.







El término"celada" se usó como adjetivo con otro tipo de cascos a los que igualmente se les colocó una visera que cubría el rostro, la prueba es la amplísima variedad morfológica existente: Existían borgoñota celada o celada borgoñota, morrión sin celada, celada morrión, celada con barbote, celada con babera, celada completa, celada con su barbote, celada de engole, etc.







Otros cascos: Algunas armaduras de la cabeza pueden entrar en la familia de los cascos, así el morrión fue el casco-sombrero típico de los artilleros españoles que conquistaron las Américas. 




Kabuto es el nombre que se da en Japón para el casco, su forma lo delata como tal.





Entre los siglos VIII-V a.C. los primitivos kranos griegos fueron añadiendo protección a la cabeza, fabricándose de bronce o hierro. Llevaban un forro acolchado para atenuar los golpes. Desde el s. V a.C., se redujo el tamaño de las carrilleras para ganar en ligereza y audición. Fueron las carrilleras (fijas o móviles) el factor común de algunos cascos. 






A comienzos del s.XV aparece en Italia un casco a imitación de los antiguos kranos que se llamó barbuta (palabra que en italiano significa "babera"). La barbuta sobrevivió hasta 1480. Abajo vemos una.






sábado, 16 de marzo de 2013

Capillos III: Sombreros

Posiblemente sea el sombrero el capillo más usado en la historia de la humanidad. Como no podía ser menos se aplicó también a la guerra. De ellos analizaremos brevemente algunos de los tipos más conocidos de la panoplia histórica, sabiendo que hubo muchísimas variaciones locales en los cinco continentes. Sepa el lector que muchos de los "cascos" que pueden verse en libros de esta temática no son más que adaptaciones militares basadas en sombreros civiles. Afortunadamente ni las palabras ni las imágenes mienten, por eso considero que el asunto puede ser investigado racionalmente sin hacer demasiadas piruetas. Peores me las he visto.



"Sombrero" viene del latín umbra "sombra". Se aplicaría primero al de alas muy anchas, comparado a un parasol; sin embargo también significó "parasol". Es vocablo conocido desde al menos comienzos del s.XIII. Procedente del italiano cappello existe otra palabra antigua sinónima a sombrero en castellano: "capelo", que posteriormente derivó en chapelo y después chapeo. Aunque suene a perogrullo es dato capital aceptar que todos los sombreros tienen ala y dan sombra, incluso los que se usaban para la guerra...




Petaso: Era el sombrero típico de los campesinos de la Grecia antigua. Su uso está documentado tanto en el ámbito civil como en el militar. Para la guerra se fabricaban a veces de bronce con objeto de proporcionar mayor protección.




Gálea: Fue el sombrero militar propio de los romanos fabricado de metal o cuero duro, los gladiadores hicieron buen uso de él. Procedía del galerus llamado así porque se fabricaba con piel de marta. La gálea gladiatoria contaba con una búcula o visor que permitía cubrir el rostro.




Lejos de quedarse en la Antigua Roma, la gálea siguió usándose en la Europa occidental hasta el s.XIII, al menos en Francia e Inglaterra. Entre las tropas carolingias fue extremadamente frecuente. El guerrero de abajo a la izquierda lleva la típica gálea acompañada de brunia con mangas y espada.







Capelo de hierro: En multitud de documentos franceses y españoles medievales se habla de capels de fierro (capelet en Cataluña), chapels de fer, etc. Pues bien, no eran más que adaptaciones de sombreros locales fabricados con hierro para emplearlos en la guerra. Lo diré de otra manera: no había una forma similar para todos pues es de suponer que cada país y región tendrían su propio modelo de sombrero. Para identificarlos se debe observar con detalle (y algo de sentido común) aquella armadura de cabeza con ala incorporada. No olvidemos que "Capelo" es palabra genérica que incluye todo tipo de sombreros.




Capacete: Del catalán cabasset, derivado de "capacho", procedente del latín vulgar capaceum, derivado de capere "contener" y de su derivado capax "que tiene cabida". En otras palabras el capacete es un sombrero con forma de capacho.




Cestinia: Nombrada en la España del s.XI como parte de la panoplia de un soldado que carece de armadura para la cabeza. Debió ser similar al capacete. Muy posiblemente procedente del latín cista "cesta".






Kasa y Jingasa: El kasa es un sombrero tradicional en Japón. La palabra se traduce como "sombra" o "sombrilla", así que con todas las de la ley es un sombrero. Cuando se empleaba para la guerra tomaba el nombre de jingasa (literalmente "sombrero de guerra") y se fabricaba con hierro, cuero, o cobre.





Sombrero: La propia palabra "sombrero" también se empleó por parte de los militares. Así tenemos en la Crónica de Álvaro de Luna (s.XV): E luego el rey que estaba armado de todo arnés, demandó el armadura de la cabeza e diéronle un sombrero de azero... Hay también constancia del uso de sombreros de fieltro entre las tropas renacentistas, en una época en la que el vocablo "capelo" quedaba ya anticuado. Es de suponer que en los climas cálidos los soldados llevaran puestos sombreros civiles en sus travesías. 




Morrión: Tipo de sombrero metálico español que fue común entre los artilleros del Renacimiento debido a que la forma de su ala permitía amplia visibilidad.







martes, 5 de febrero de 2013

Capillos II: Gorros y yelmos

Aunque parezca extraño al lector moderno, el uso de gorros para la guerra fue práctica común en los tiempos remotos. Es más, como iremos viendo su forma sirvió de base para versiones metálicas del mismo. El gorro es un tipo de capillo que se fabricaba por lo regular con seda, lana, lienzo, etc. En definitiva eran prendas que podían amoldarse bien a la cabeza y que tenían como objeto protegerla del frio. Debido a su flexibilidad puede ajustarse adecuadamente a la cabeza para dar más o menos cobertura.  






Es voz común a las tres lenguas iberorrománicas, de origen incierto. La palabra procede del francés anticuado gorrier "presumido, elegante", que parece inseparable del anticuado gorrase "coqueta". A menudo sucede que las prendas de vestir se adaptan a las modas y costumbres regionales. El gorro, pues, daba tanto cobertura como cierto signo de distinción. No es por ello casualidad que la palabra proceda de Francia (desde el s.XV), país en donde las modas parece que tienen larga tradición. Ya existían gremios de gorreros en España desde al menos la primera mitad del s.XVI. Debido a lo perecedero del material rara vez nos han llegado restos, pero los antiguos dejaron dibujos en diferentes épocas de sus vestiduras civiles y militares. Está probado que las modas en los gorros se contagiaron de unos países a otros durante la Antiguedad.



El píleo: "Píleo" fue el nombre latino para designar al gorro durante la Antiguedad y la Edad Media. Su etimología es dudosa, si bien su raíz podría ser pel-4 "piel, pellejo", que en sánscrito (patála), ruso (pelená), eslavo (pelena), prusiano (pleynis) y checo (pléna) toman el significado de "membrana, envoltura". Por lo que cuentan los autores antiguos se fabricaba con piel o fieltro. Como es de imaginar existieron numerosas variaciones locales.   


Existió un tipo de píleo que llegó a Europa desde Asia, en concreto gracias a los persas. Estos usaban uno que los griegos llamaban "frigio", pues era originario de esta región de Asia menor (actual Turquía). Si bien procedía a su vez del típico píleo escita.  


En el sureste de Europa muchas tribus bárbaras lo adoptaron para el combate por influencia griega o persa: Es el caso de los tracios.


Los campesinos y viajeros griegos adoptaron el píleo, asimismo llegó a emplearse en el ejército para protección del frio y los golpes del enemigo. Incluso llegaron a fabricarse versiones del mismo en bronce como vemos en estos soldados de la hueste de Alejandro Magno.


La mitra era otro tipo de píleo frigio pero propio de las mujeres, estaba confeccionado en lana, se sujetaba con unas cintas llamadas redimucula. Este tipo de píleo pasó a formar parte del atuendo del clero cristiano, los cuales lo llamaron también cidaris. Entre los romanos el píleo lo llevaban los sacerdotes y los hombres libres, y se les ofrecía a los esclavos cuando les daban libertad. Fue adaptado posteriormente por los cardenales cristianos.



La tiara fue un tipo de píleo comúnmente usado por los persas y asirios. Abajo soldado asirio con una puesta.


Los monarcas persas llevaban tiaras en lugar de coronas, con la diferencia que las tiaras de los monarcas son rectas, y las de los sátrapas curvas. Según se cuenta la inventora de la tiara fue Semíramis, reina de los asirios. Abajo Darío el Grande con tiara real.



De nuevo el clero cristiano, con su afición a absorver todo lo posible del mundo religioso pagano, adoptó la tiara. Abajo papa del siglo XIII con tiara.


El yelmo: No hay pruebas concluyentes sobre el origen del yelmo, sin embargo estudiando su morfología y etimología comprobaremos una estrecha relación con el píleo. Procede del germánico helmaz "cubierta protectora". La raíz es kel-2 (cubrir, proteger). Vocablos que entran en la misma raíz son el sánscrito sárman "pantalla" "protección"; polaco kul "saco"; prusiano antiguo kuliks "bolsa"; irlandés antiguo celim "ocultar"; anglosajón helan, lituano sálmas "yelmo". Abajo soldados griegos con primitivos yelmos metálicos.


El sentido de membrana/envoltura que se da con el píleo lo aproxima un tanto al de cubierta protectora del helmaz. ¿Quedan ahí las coincidencias? Rotúndamente no. En principio vemos que la etimología de yelmo hace referencia a una protección capaz de ocultar algo en su interior, dicha protección parece referirse a algún tipo de objeto: un saco, costal o bolsa. Abajo sacos y bolsas, obsérvese la morfología.


¿Qué tiene que ver un casco con un saco? Nada aparentemente, como tampoco lo tiene un bacín o un capacho. Pero tanto bacinete como capacete y yelmo hacen alusión a su similitud con la forma de tres objetos: bacín, capacho y saco. Las teorías quedan muy lindas cuando se desarrollan, pero si no van acompañadas de lo palpable son inútiles. ¡Vamos a ello!



El arquetipo de "yelmo" que se acepta habitualmente es el de las justas y torneos de los ss XIII-XIV, sin de dejar de ser esto cierto debemos analizar para este trabajo con suma prioridad los yelmos más antiguos, pues los posteriores no son más que un desarrollo de los anteriores. Todo ello debemos apreciarlo sin ideas preconcebidas. Abajo vemos un desarrollo tardío del yelmo anterior.


En cuanto a los yelmos cilíndricos debemos decir que existieron en la Antiguedad gorros cilíndricos entre los guerreros persas a modo de tiaras. 


A comienzos del s.XIII se pusieron de moda los yelmos cilíndricos que cubrían solamente la coronilla, si bien no duraron muchos años debido a que hacían ángulo a los golpes de las potentes espadas y hachas del momento. Sin embargo entre la caballería siguieron empleándose quizá debido a la altura del caballero con respecto a sus enemigos. En la imagen de abajo se comprueba que básicamente su desarrollo final es un gorro al que se le añade cobertura para el craneo y el rostro.




En definitiva el yelmo metálico medieval parece ser una adaptación militar de gorros antiguos con forma de saco o bolsa. Es algo que fue común en tantas y tantas vestiduras que han sido analizadas en el presente blog. De nuevo se comprueba que las teorías más sesudas que suelen aceptarse sin rechistar son cuando menos discutibles. La sencillez al poder. Abajo otra imagen de guerreros griegos con píleos o yelmos.




Por otro lado el uso de gorros en los ejércitos ha sido extremadamente habitual desde la Edad Media en muchos países. Así el píleo frigio se tomó como emblema de la libertad por los revolucionarios franceses de 1793 y luego por los republicanos españoles. Abajo cosacos pertencientes al ejército alemán durante la segunda guerra mundial.



Por último, como curiosidad, les dejo con una imagen de unos costaleros, ya saben, aquellos que cargan los pasos en semana santa y que reciben su nombre porque llevan "costales" en sus cabezas, los cuales empleaban antiguamente en el muelle para la carga.